¿HACE CALOR? PUES ¡DEJA QUE NIEVE! (LET IS SNOW!)

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Es probable que al ver el video que figura bajo estas líneas no entiendan gran cosa. Prueben. ¿Nieve y sol tórrido al mismo tiempo?

Let It Snow! Let It Snow! Let It Snow!, o simplemente Let It Snow (Deja que nieve) es una canción de Jule Styne con letra de Sammy Cahn, uno de sus preciados colaboradores. La consideramos una canción navideña, pero nada más lejos de la intención de sus autores. Esta que sigue es la historia de la canción.

Sucedió un día de julio de 1945, uno de los días más calurosos que se recuerdan en California desde que se tienen registros, un día, pues, tan bochornoso como los que estamos pasando ahora con la puñetera ola de calor que nos invade, nos agota y abate. No son, obviamente, estos días los más propicios para dar rienda suelta a la creatividad, pues sabido es que el calor excesivo embota los sentidos, nos aturde y dificulta pensar con claridad. Mas no a todos. ¿Verdad que los niños no dejan de jugar por mucho calor que haga? Algo parecido sucede con las personas hiperactivas, y Jule Styne –el compositor de la melodía de Let is Snow! y de otras canciones como Diamonds Are a Girl’s Best FriendThree Coins in the Fountain o Just in Time y musicales como GypsyGentlemen Prefer Blondes o Funny Girl– lo era, y como suele ser habitual entre los poseedores de tal carácter –y algo de eso sé por mi propia experiencia– hablaba en un tono muy bajo y con una vocalización muy mala, por lo que muchas veces lo que decía resultaba ininteligible.

Pues bien, a Jule Styne y a su amigo el letrista Sammy Cahn –que residían en Hollywood por motivos profesionales– les dio por imaginar que se encontraban en un frío lugar en el que estaba nevando. Los niños y los adultos hiperactivos suelen tener algo en común: la imaginación y la fantasía siempre están activas, lo que fomenta la creatividad. La imaginación, la fantasía, pueden ser una fuga de la realidad, pero en interacción con ella pueden, por esto mismo, crear cosas geniales, como la canción que nos ocupa.

La imaginación lo puede todo, pues todo es cuestión de la mente, se dice. A mí me ha funcionado. Eso sí, he de confesarles que tengo puesto el aire acondicionado.