Canciones de la Guerra Civil Española

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Republicanos en Almería. / Gerda Taro.

La sublevación militar que protagonizó parte del Ejército entre el 17 y el 18 de julio de 1936 contra la Segunda República Española desencadenó una guerra civil que se prolongó hasta 1939 y sumió al país en la miseria económica, moral e intelectual bajo la dictadura franquista.

El golpe de Estado triunfó en algunas ciudades y encontró una encarnizada oposición en otras tanto por parte de las fuerzas leales a la República como por la población civil. Esta reacción popular fue inmediata y espontánea, lo que contrasta con el posicionamiento que sobre el conflicto tuvieron las principales potencias europeas y Estados Unidos al suscribir el vergonzoso Pacto de No Intervención. Fue sobre todo la movilización popular la que consiguió frenar el golpe. Lamentablemente, no la guerra.

Mas también en estos países hubo una espontánea movilización por parte de la ciudadanía, concienciada de que la Guerra Civil española no era solamente un conflicto local sino que trascendía las fronteras. Combatir a los rebeldes de Franco era en definitiva combatir contra el nacionalismo y el fascismo. En España no se libraba solamente una guerra civil, era una guerra del fascismo contra la democracia, contra un sistema de vida y de gobierno. Miles de personas mostraron su solidaridad con la lucha de la izquierda española. Nacieron así las Brigadas Internacionales, unidades militares integradas por voluntarios extranjeros que lucharon a favor de la República durante la Guerra Civil Española. Más de cuarenta mil jóvenes de más de cincuenta países lucharon del lado de la República. Muchos perdieron la vida.

Tras el establecimiento del régimen dictatorial regido por Franco con mano férrea y cruel, la capacidad adquisitiva de los trabajadores se redujo, con respecto a la que tenían en la Segunda República, a la mitad entre 1942 y 1948. Hasta 1951 no se recuperó la renta per cápita de 1951. La escasez de productos básicos deterioró el nivel de vida de las clases populares hasta extremos de auténtica necesidad y hambre. Se inició, además, una durísima represión. Los partidos políticos y las organizaciones sindicales fueron prohibidos y se suprimieron las libertades civiles. Cerca de medio millón de personas marcharon al exilio, entre ellas los más destacados intelectuales.

Pero, sobre todo, la guerra ocasionó un elevadísimo número de víctimas. En su libro República y Guerra Civil (2007), el historiador Julián Casanova cifra el número de muertos en 600.000, de los cuales entre 100.000 y 130.000 fallecieron a causa de la violencia política en la zona franquista y 55.000 en la zona republicana. A ellos habría que añadir unas 50.000 víctimas de la violencia militar franquista (del 1 de abril hasta agosto de 1946).

Es a estos a quienes queremos recordar hoy –cuando se cumplen ochenta años del golpe de Estado que llevó al país a un brutal y sanguinario conflicto cuyas heridas aún no se han cerrado del todo– mediante esta breve recopilación de canciones que se hicieron muy populares entre las tropas y la población civil en la zona que siguió fiel a la República. La música nos proporciona placer, nos deleita, estimula nuestras emociones, los sentimientos cobran sonido. En tiempos de guerra, todo ello se acrecienta. Puede ser una válvula de escape tanto para los civiles como para los soldados, pero también una herramienta de reivindicación y autoafirmación.

Comenzamos con la popular canción El paso del Ebro (también conocida como El Ejército del Ebro o ¡Ay, Carmela!). Parece ser que fue compuesta en 1808-1810 durante la ocupación de España por las tropas de Napoleón y fue recuperada por los soldados del bando republicano durante la guerra civil. La versión es del Coro Popular Jabalón.

Si me quieres escribir, también conocida como Ya sabes mi paradero o El frente de Gandesa, es otra de las canciones más conocidas. Fue compuesta durante la decisiva batalla del Ebro (julio a noviembre de 1938) y la melodía se basa en una antigua canción que solían cantar las unidades militares españolas que combatieron en las guerras del Rif, en el norte de Marruecos. “Durante la batalla del Ebro, la letra de la canción podía cambiar en función de la localización de los combates y de las unidades que se veían envueltas. (…) Los moros mencionados en varias ocasiones en realidad son las tropas Regulares, las temidas fuerzas de choque marroquíes del Ejército franquista que estuvieron martilleando las posiciones republicanas en el frente de Gandesa durante meses”. (De Wikipedia, artículo “Canciones de la Guerra Civil Española”). Escuchamos Si me quieres escribir en la voz del destacado folclorista, compositor y profesor chileno Rolando Alarcón, quien en 1968 publicó el álbum –al que pertenece esta versión– Canciones de la Guerra Civil Española.

El tren blindado, El pino verde y Anda, jaleo son los tres nombres con que se conoce este tema de 1936 basado en una canción popular que recopiló Federico García Lorca en Los contrabandistas de Ronda. La que narra las acciones de un tren blindado que termina con los generales sublevados Franco, Mola y Queipo de Llano fue la más divulgada entre las tropas del frente y su letra es obra del poeta español perteneciente a la Generación del 27 Emilio Prados (Málaga 4 de marzo de 1899–México 24 de abril de 1962). Este, en 1938, colaboró con Rodolfo Halffter y Gustavo Pittaluga en un álbum que se grabó en París en diciembre de dicho año por un coro de milicianos para la colección Le Chant du monde, reeditado en 1963 con el título Chants de la guerre d’Espagne. Esta es la versión que sigue.

Federico García Lorca grabó en 1931, al piano, con la voz de Encarnación López La Argentinita, cinco discos gramofónicos de pizarra de 78 revoluciones por minuto que contenían una canción en cada cara. Entre ellas figura El Café de Chinitas. Su adaptación dio lugar a la canción En la plaza del mi pueblo, otro de los temas más populares entre los combatientes y la población civil de la España republicana que escuchamos por la actriz, cantante y compositora estadounidense Michele Greene, que la grabó en el álbum de 2003 Spain in My Heart: Songs of the Spanish Civil War.

Otra adaptación de uno de los poemas recopilados por García Lorca en Los contrabandistas de Ronda es la del popular El Vito. Su melodía se utilizó para la canción El Quinto Regimiento (también conocida como El Vito del Quinto Regimiento), en honor del que fue uno de los más tenaces cuerpos militares de voluntarios hasta que las milicias se desintegraron en febrero de 1937 y sus combatientes pasaron a integrar el Ejército Popular de la República. Del álbum a que acabamos de hacer referencia es esta versión que interpreta la cantante mexicana Lila Downs.

El músico estadounidense Pete Seeger (1919-2014) fue miembro del Congreso por los Derechos Civiles de Nueva York, organización cívica fundada en 1946 para la defensa de estos en unos momentos en que la histeria anticomunista cobraba cada día mayor protagonismo en el país norteamericano. Por ello fue investigado por el FBI y tuvo que comparecer en 1951 ante el Comité de Actividades Antiamericanas, siendo condenado a doce meses de prisión y a diecisiete de total y absoluta censura en los medios de comunicación locales. Al cumplirse los veinticinco años del estallido del conflicto, en 1961, se editó el álbum Songs of the Spanish Civil War, Vol. 1, que recogía grabaciones suyas con Ernst Buch aparecidas en los discos Six Songs for Democracy (1940) y Songs of the Lincoln Brigades (1944).Una de ellas es Los cuatro generales (The Four Generals): Franco, Mola, Varela y Queipo de Llano, quienes no podían tomar Madrid por la férrea resistencia. Esta versión musicalizada del poema de Federico García Lorca “Los cuatro muleros” quedó para siempre asociada al Batallón Abraham Lincoln (XV Brigada Internacional), una de las brigadas internacionales más activas que ayudaron a los antifascistas.

Con Pete Seeger interpretando otra de las canciones dedicada al Batallón Abraham Lincoln finalizamos. El tema que escuchamos es otra de de las versiones de ¡Ay Carmela!, ¡Viva la Quince Brigada!, y pertenece al álbum que mencionábamos en el párrafo anterior.

Que pasen un buen día.

Las Brigadas Internacionales

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Grupo de brigadistas internacionales (1936-1937). / Fotografía de Juan Pando. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Ante las presiones del gobierno británico, que quería evitar que el conflicto bélico iniciado en España al sublevarse parte del Ejército contra el gobierno de la Segunda República el 18 de julio de 1936 pudiera extenderse al resto de Europa, el presidente francés, el socialista Léon Blum, propuso el 25 de julio de 1936 la no-intervención de las potencias y pidió la adhesión al recién creado Comité de No Intervención a Gran Bretaña, Estados Unidos, Italia, Alemania, Unión Soviética, Bélgica, Holanda, Checoslovaquia y Polonia. Un total de veintisiete países se sumaron y a finales de agosto suscribieron el Acuerdo de No Intervención en España.

Casi al mismo tiempo –y ante la evidencia de la inutilidad de tal iniciativa (como se demostró luego, el acuerdo no consiguió evitar la ayuda italiana, alemana y portuguesa al general Franco, y la soviética a la República)– miles de personas mostraban su solidaridad con la lucha de la izquierda española, una solidaridad activa que partía del convencimiento de que la única manera de frenar el avance del fascismo en Europa era impedir la victoria de los facciosos, pues la guerra española era solo la antesala de la catástrofe que después se cerniría sobre el continente.

Nacieron así las Brigadas Internacionales, unidades militares integradas por voluntarios extranjeros que lucharon a favor de la República durante la Guerra Civil Española. Los primeros grupos se formaron en julio de 1936 con participantes de la Olimpiada Popular de Barcelona, encuadrados en las centurias Thaelmann (alemana), Gastone Sozzi y Giustizia e Libertà (italianas), Commune de París (franco-belga) y Thomas Mann (inglesa).

Brigadistas del batallón La Marsellesa en Albacete (s. f.). / Fotografía de Luis Escobar. Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales de Albacete.

Brigadistas del batallón La Marsellesa en Albacete (s. f.). / Fotografía de Luis Escobar. Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales de Albacete.

Su organización se planteó en la reunión del Komintern del 26 de julio de 1936, con el propósito de integrar a todos los voluntarios (de ideología antifascista diversa) bajo la dirección comunista. El proyecto, patrocinado por el especialista inglés en cuestiones militares Tom Wintringham, por el embajador soviético en Madrid y por Palmiro Togliatti, Maurice Thorez y Georgi Dimitrov, fue aprobado en una reunión celebrada en Madrid (22 de octubre de 1936) entre el representante del gobierno de la República española, Diego Martínez Barrio, y los delegados del Komintern, Luigi Longo (italiano), Pierre Rebière (francés) y el polaco Stephan Wisniewski.

Participaron combatientes de más de 50 países de todo el mundo, con un total de 40.000 hombres a lo largo de la guerra, organizados en 15 brigadas. Los principales contingentes fueron franceses (10.000 voluntarios), italianos (2.500), belgas, yugoslavos, ingleses, canadienses y estadounidenses. Intervinieron eficazmente en la defensa de Madrid (noviembre de 1936) y en las batallas del Jarama (febrero de 1937), Brunete (julio de 1937), Belchite (agosto-septiembre de 1937), Teruel (diciembre de 1937-enero de 1938) y, finalmente, en la del Ebro (julio-noviembre de 1938). Una tercera parte de sus combatientes murieron en España.

Desfile de despedida de los brigadistas en Barcelona (26 de octubre de 1938).

Desfile de despedida de los brigadistas en Barcelona (26 de octubre de 1938).

Finalmente, el gobierno republicano, en complimiento de la resolución de la Sociedad de Naciones de 1 de octubre de 1938, ordenó su retirada, si bien quedaron en Cataluña algunos pequeños contingentes. Tal día como hoy, 26 de octubre, de 1938, tenía lugar en Barcelona el acto formal de despedida de la Brigadas Internacionales con un desfile de los brigadistas por la avenida 14 de abril (actual avenida Diagonal). Más de 300.000 personas llenaron las calles de Barcelona para despedir a estos hombres que, sin ser españoles, se involucraron directamente en el conflicto sabedores de su trascendencia internacional.

Para todos aquellos brigadistas que lucharon por la libertad, que dieron muestra de una solidaridad impensable en estos tiempos, mi más sentido recuerdo.