No Good Man: Bonnie and Clyde

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Hablaba el pasado domingo, día 10, de John Dillinger y publicaba un vídeo sobre este bandido social. Hoy voy a hacer algo similar con la que probablemente sea la pareja de bandidos sociales más famosa de la época contemporánea, la formada por Bonnie Parker y Clyde Barrow, conocida como Bonnie y Clyde.

Cuando Clyde –nacido en Telico (Texas) en 1909– conoció a Bonnie, tenía 20 años de edad y ya había sido detenido y pasado por correccionales por llevar a cabo varios hurtos a pequeña escala para poder comer –la crisis económica les tenía ahogados en deudas– y con su hermano mayor, Marvin Ivan (Buck), robar un camión lleno de pavos y otros vehículos, que este último volvía a vender. Bonnie Parker –nacida en Rowena (Texas) en 1910– era una joven de 21 años que se había casado a los 16 años con un delincuente y maltratador y divorciado poco después. Regresó con su madre y se puso a trabajar de camarera en un bar de su localidad natal. Allí conoció a través de un amigo común a Clyde el 5 de enero de 1930. El flechazo fue prácticamente inmediato y cuando unas semanas después este fue condenado a catorce años de prisión por robo de vínculos, Bonnie logró introducir una pistola en su celda y Clyde escapó. Lo detuvieron de nuevo y en 1932 se las arregló para conseguir la libertad condicional. Regresó a su casa de Dallas y se reunió con Bonnie, una apasionada de la poesía –escribió varios poemas– y el canto. Clyde decidió entonces abandonar la delincuencia y marchó a Massachusetts para trabajar en la construcción, pero no pudo aguantar más de unas pocas semanas. Los efectos recesivos de la Gran Depresión de 1929 hacían estragos entre los más humildes y Clyde y Bonnie encontraron en el robo la vía para salir de su mísera situación.

A partir de ese momento, empiezan a asaltar gasolineras y tiendas, y luego bancos. Entre febrero de 1932 y mayo de 1934 llevan a cabo numerosos atracos con una banda en la que, entre otros, estaban el hermano de Barrow, Buck, y su esposa Blanche, en los estados de Texas, Nuevo México, Oklahoma, Missouri, Luisiana, Arkansas, Kansas, Iowa e Illinois. La prensa los describe como una especie de nuevos Robin Hood.

En diciembre de 1932, el FBI se enteró de que un automóvil abandonado en Michigan había sido robado en Oklahoma. Una búsqueda en Oklahoma de un segundo automóvil robado vinculó ambos automóviles con Barrow y Parker a través de un frasco de medicamento que encontraron en su interior prescrito para la tía de Barrow. El FBI emitió una orden judicial contra la pareja por transportar de un Estado a otro el segundo automóvil, robado el 20 de mayo de 1933. Durante ese año, Barrow y Parker mantuvieron varios tiroteos con la policía.

En noviembre de 1933 de la policía de Dallas trató de capturarlos, pero escaparon tras herir a dos agentes. En enero de 1934 en Waldo (Texas) ayudaron a cinco prisioneros a fugarse, resultado muertos dos guardias. Cinco días más tarde, mataron a un agente de policía en Miami y ​​secuestraron a un jefe de policía. Algunos de los miembros de la banda fueron capturados, pero no Clyde, ni Bonnie.

El Estado de Texas y el Gobierno Federal decidieron poner al frente de la investigación al antiguo ranger Frank A. Hamer, un elemento de cuidado y pocos reparos, o ninguno. Hizo de ello causa personal. “La investigación cada vez iba cercando más a la pareja y una de las pistas los llevó al día D. El 13 de abril el FBI consiguió una importante información: el viaje que harían el 21 de mayo a Luisiana para ver los Methvin, padres de un miembro de la banda. Tras acudir a una fiesta, la pareja queda en regresar dos días después. Sin embargo, aquella nueva visita sería la perdición de Bonnie & Clyde. […] No había amanecido y un grupo de seis policías encabezados por Frank Hamer, se ocultaban tras la vegetación de la carretera secundaria de Bienville Parish. Iban bien armados, sabían de lo que eran capaces los amantes del crimen, y habían estudiado cada uno de sus movimientos. El Ford V8 con Clyde al volante se para a charlar con el padre de Methvin. Tras una breve conversación, reanudan la marcha. En el interior ,Bonnie estaba recostada en el asiento del copiloto comiendo un sándwich. Todo parecía estar tranquilo. De improviso y sin advertencia previa, los agentes comienzan adisparar contra el vehículo. Durante pocos minutos descargaron toda la munición de sus escopetas, fusiles y pistolas [en el vídeo puede verse una muy buena recreación de la misma]. 167 proyectiles (hay quienes hablan de 107, 126 o 130) impactaron contra el coche y sus ocupantes.” [Mónica G. Álvarez: “La verdadera historia de Bonnie & Clyde, los amantes del crimen”, La Vanguardia, 23 de mayo de 2015). Era el 23 de mayo de 1934. Él tenía 24 años y ella 23.

¿Qué quieren que les diga? A mí esto me parece un asesinato con todas las de la ley, nunca mejor dicho, pues no les dieron el alto y no tuvieron posibilidad alguna de rendirse ni de defenderse. Bonnie tenía aún en la boca el sándwich que había comprado poco antes cuando Hamer se acercó al coche y la remató de dos tiros.

“La polémica se basa en ciertos aspectos del tiroteo y en cómo lo dirigió Hamer. Historiadores y escritores como E.R. Milner, Phillips y Treherne no imputan ningún asesinato contra Bonnie. ​ Los archivos del FBI contienen solo una causa contra ella, que supuestamente cometió Clyde en el robo de un coche. ​La única ocasión en la que Bonnie se supone que disparó un arma durante uno de los crímenes de la banda, fue gracias a una declaración de Blanche Barrow, en una entrevista a un periódico de Lucerne, Indiana, el 13 de mayo de 1933. Pero estas declaraciones no parecen tener consistencia. En el caso de que Bonnie hubiese disparado, habría empleado un Browning Automatic Rifle M1918 (B.A.R.), el único fusil automático que tenía la banda. Esta arma, robada por Clyde en una armería, pesaba cerca de 8,5 kg, y cargada podía llegar a los 11 kg, lo que suponía una tercera parte del peso de Bonnie, que apenas medía 1,50 y era menuda. Disparar 550 balas en un minuto parece una tarea bastante difícil, incluso para soldados entrenados. […] Después de la muerte, los hombres que fueron elegidos para vigilar los cuerpos […] permitieron a ciudadanos cortar trozos del cabello y del vestido de Bonnie, que posteriormente fueron vendidos. Hinton [ayudante del alguacil] encontró a un hombre que intentaba cortar un dedo de Clyde. El médico forense, una vez llegado a la escena, anotó lo que vio: ‘Casi todo el mundo empezó a recoger objetos de la escena del crimen, como trozos de cristal del coche, casquillos de bala o trozos de ropa ensangrentados. Uno de los hombres más jóvenes abrió su navaja e intentó cortar una de las orejas de Clyde’. ​ El forense llamó la atención a Hamer para que lo ayudara a controlar aquel ‘espectáculo circense’, y solo entonces se le ordenó a la gente abandonar la escena del crimen”. [Wikipedia: entrada “Bonnie y Clyde”].

Más de 50.000 personas acudieron a ver sus cuerpos, expuestos públicamente en Dallas y unas 25.000 asistieron a su funeral. Querían ser enterrados juntos, pero la familia Parker no lo consintió. Clyde Barrow está enterrado en el cementerio Western Heights y Bonnie Parker en el Crown Hill Memorial Park, ambos en Dallas. Y con este triste y lamentable final termina la historia de Bonnie y Clyde, aquella “buena parejita, tan linda y jovencita, pero tan malvada”, como decían algunas versiones españolas de la canción The Ballad Of Bonnie & Clyde (Georgie Fame, 1967) allá por finales de los años 60 del siglo pasado, a raíz del éxito de la película Bonnie and Clyde (1967), que dirigió Arthur Penn y protagonizaron Warren Beatty y Faye Dunaway. Mas no es esta la canción que suena en el vídeo, sino No Good Man, que compusieron Irene Higgenbotham, Dan Fisher y Sammy Gallop en 1946 y grabó ese mismo año Billie Holiday. La letra habla de una chica que se enamora de un mal hombre, que nunca la trata como debería. Ella se dice que debería odiarlo, pero lo ama tanto… Según algunos, esta podría ser la historia de la pareja: la jovencita que se enamora del hombre equivocado. Mas también, como dice la canción, de alguien cuyo amor “está hecho de fuego”.

5 comentarios en “No Good Man: Bonnie and Clyde

  1. La mayoría de las veces se nos abre un debate entre lo racional y lo emocional al tratar de acomodar en nuestro pensamiento según qué asuntos. Casi siempre pesa más una parte que otra, da igual cual de las dos sea.
    Pero en este caso, mi mollera solo tiene sitio para lo emocional. Me da igual si mataron o no y cuánto, si robaron mucho o poco, o si eran malos o buenos.
    Solo veo una joven pareja enamorada que hicieron casi lo único que podían hacer para dar rienda suelta a sus amoríos.
    Y quizás también porque me veo en mis veinte años y hubiera hecho lo mismo que Clyde Barrow o algo peor de verme en las mismas circunstancias.
    Saludos

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    • Más de acuerdo con tu opinión no puedo estar. Para mí, es ante todo la historia de un amor que, como dice la canción, “está hecho de fuego”.
      Como tú, “me veo en mis veinte años y hubiera hecho lo mismo que Clyde Barrow o algo peor de verme en las mismas circunstancias”. Aunque yo creo que incluso sin estar en las mismas circunstancias. Cada día que pasa mi cabreo va en aumento. Pero ya no está uno para esos trotes. Así que al cabreo hay que añadir la impotencia, la frustración y la rabia. ¡Porca miseria
      Saludos, Caito.

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