Sobre la novela y el autor

5 - copia

Cuando en 2008 publiqué la monografía Arqueología industrial: teoría y práctica di por concluida una etapa de mi vida (profesional) centrada principalmente en la investigación y divulgación de la historia. El exceso de servilismo académico e institucional que comportaba pesaba cada día más. Abandoné la Universidad y dejé de participar en congresos, jornadas y otras actividades afines, y de escribir artículos para revistas especializadas. Obviamente, conservé mi plaza de técnico del Museo Valenciano de Etnología (ya queda poco para la jubilación).

Decidí entonces dedicar mi tiempo libre –ahora dispongo de muchísimo más– a la literatura, a la novela concretamente, y poder así cumplir una aspiración que llevaba gestándose en mi mente desde los primeros años de juventud. De hecho, mi primera novela, El viaje, recoge muchas cosas que fui escribiendo a lo largo de los años, habitualmente frente al mar. Luego vinieron las otras dos, El corto tiempo de las cerezas y Adiós, mirlo, adiós (Bye Bye Blackbird), y espero tener lista otra más –que nada tiene que ver con la introspección literaria ni con la novela histórica– en otoño.

PortadaEl corto tiempo de las cerezas es una novela ambientada históricamente cuyo marco cronológico abarca desde los inicios de la industrialización hasta vísperas del estallido de la Primera Guerra Mundial, es decir, ese “largo siglo XIX” como definió Eric Hobsbawm el periodo. Sin embargo, no pretende contar la historia del mismo a través de los hechos más sobresalientes que marcaron dicha época sino como estos fueron vividos por su protagonista, Samuel Valls, y de qué manera influyeron en su ánimo y definieron su personalidad. Los hechos que se narran son, pues, los que este vivió, primero condicionado por el lugar en que nació y las circunstancias sociales y económicas que rodearon sus primeros años y luego, tras tomar la determinación de no volver a trabajar jamás en una fábrica ni a las órdenes de nadie, aquellos que le deparó su manera de entender la vida.

Naturalmente, se mezclan hechos y personajes históricos con otros de ficción. En lo que a los primeros respecta hemos tratado de abordarlos con el máximo rigor. Los hechos históricos que se narran sucedieron tal los contamos. Incluso alguna de las anécdotas que figuran en la novela y pueden parecer inverosímiles están debidamente documentadas. Es, por ejemplo, el caso de la señora que luce un collar de ojos de indios peruanos en el Metropolitan Opera de Nueva York. Esta, en concreto, la sacamos de un ejemplar de la época del periódico La Vanguardia, cuya hemeroteca, excelente en contenidos y de muy fácil consulta, nos ha sido de mucha ayuda.

El argumento, la trama, queda resumida en el siguiente vídeo:

En cuanto a servidor de ustedes, les remito a la página ‘Sobre mí’ de El blog de Manuel Cerdà, extraída a su vez de Wikipedia.

Anuncios