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A mi manera

Esta entrada es una especie de continuación de la que publiqué el pasado 23 de abril y lleva por título A mi manera. Entonces no tenía previsto elaborarla, pero me gusta tanto la canción (en la versión de Sinatra muy especialmente), me identifico tanto con su letra, que decidí hacer el vídeo que figura al final, decisión en la que tiene mucho que ver una afición que he descubierto recientemente: la de confeccionar vídeos.

Había preparado un largo escrito, podríamos decir que ‘explicativo’, tratando de ‘contextualizar’ las imágenes. Mas ahora, cuando me decido a publicar el vídeo, no me convence. No lo que he escrito, sino incluirlo aquí. Al fin y al cabo, como dice la canción, “todo me lo comí y lo escupí”. Pues ya está. Al final acababa dedicando demasiado espacio a determinados comportamientos de mindundis profesionales que en su día (2016) me afectaron hasta el punto de sufrir un infarto a causa de la miocardiopatía de Takotsubo (síndrome del corazón roto), algo que únicamente le sucede a una cada de diez mil mujeres y a muy pocos hombres, y se debe a un excesivo estrés emocional. Y no, no es eso. Ya lo publicaré más delante en la sección que titulé “Sobre mi vida”.

Vamos hoy, pues, con la canción, una canción que compusieron en 1967 Claude François y Jacques Revaux (con letra de François y Gilles Thibaut) y lleva por título Comme d’habitude. Poco después, el cantante canadiense Paul Anka, que estaba de vacaciones en Francia, vio a François interpretarla en un programa de televisión y le fascinó la melodía. Compró los derechos y adaptó la letra, cambiando totalmente su sentido: ‘Sí, hubo veces, / seguro que lo sabéis, / que mordí / más de lo que podía masticar, / pero durante ese tiempo, / cuando había dudas, / todo me lo comí / y lo escupí, / me encaré con todo / y no me hundí, / lo hice a mi manera’.

“Sus versos son un pliego de descargos y orgullosa exhibición de alguien que sabe que está a punto de caer ‘el telón final’. Efectivamente, estaban hechos a la medida de un Sinatra. En 1968, en una fiesta celebrada en Las Vegas, [Paul Anka] mostró a Frank sus esfuerzos. El crooner, que llevaba una temporada dándose caprichos como grabar con Antonio Carlos Jobim mientras tonteaba con las tendencias pop, advirtió enseguida que My way era justo lo que necesitaba: potenciaba su imagen de gran vividor, capaz de ponerse el mundo por montera, aparte de darle una gravedad que había perdido con banalidades. Con arreglos de Don Costa, registró My way el 30 de diciembre de 1968. El entusiasmo de los músicos y de su hija Nancy, presente en la sesión, le impulsó a bautizar su primer LP de 1969 como My way.” (Diego A. Manrique, “La sorprendente historia de ‘My way’”, El País, (07/04/2004).

Que disfruten de un buen día, a ser posible ‘a su manera’. Yo, es lo que intento reflejar en el vídeo (otra cosa es que se entienda) así he tratado de vivir y así pienso seguir lo que me quede de vida. Mi madre –dicen que nadie nos conoce mejor que nuestra madre– siempre me decía: Fill meu, tu no serveixes ni per la política ni per als negocis, eres massa cabut (cabezota) i massa confiat. No se equivocó un ápice. Así he sido y seré. Así me ha ido y me irá. Hacer las cosas a la manera de uno tiene un precio. Elevado generalmente (ya ven ahora, autopublicando mis novelas y contando las ventas por unidades). Pero qué satisfacción tan grande poder decir: ‘Yo lo hice a mi manera. / Pues, ¿qué es un hombre?, ¿lo que tiene? / Si no es él mismo, no tiene nada. / Decir las cosas que realmente siente / y no las palabras de alguien que se arrodilla. / Mi historia muestra que encajé los golpes / y lo hice a mi manera. / Sí, fue a mi manera’.

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