Capítulo XXII.2. Tercera parte

XXII.2_3a

Samuel durmió como un lirón, ni siquiera se levantó para orinar, como solía hacer. Le despertó el metálico ruido de los cacharros que provenía de la cocina mezclado con el tarareo de una de las canciones que interpretara Mistinguett la noche anterior, difícil de adivinar por lo desentonado de la voz. Bajó a la cocina. Michelle había sacado todos los utensilios de los armarios y alacenas y bregaba con cazuelas, cubiertos y vasos.

―¿Qué estás haciendo?

―Pues ya ve, mi trabajo.

―Anda, deja eso y vamos a dar un paseo. Hace un día magnífico.

―¿Pero ha visto cómo está esto? Lo tiene todo manga por hombro, no puedo dejarlo así.

―Claro que puedes.

―¿Para qué me ha cogido a su servicio? ¿Qué desea en realidad de mí?

Michelle no veía nada clara la actitud de Samuel hacia ella. La noche anterior se había divertido como nunca antes, había hecho cosas que consideraba reservadas a gente de una posición social que nunca alcanzaría. No se quejaba del trato, todo lo contrario, nadie la había tratado nunca con tanta afabilidad, y de lo que hasta el momento se desprendía no le había mentido acerca de sus intenciones, no se aprovechó de ella siquiera durante el baile, cuando se sentía flotando en una atmósfera de ensueño; tampoco más tarde, en casa. ¿Qué quería? Otra vez le proponía, o le ordenaba ─al fin y al cabo era su patrono─, salir por ahí.

―Nada que deba intranquilizarte, que te ocupes de las cosas de la casa. En la casa vivo yo, y tú ahora, pero la casa no está aislada, no es un mundo aparte, está en un sitio concreto, en un ambiente determinado. Esto ya no es lo que era, o yo no soy el que era, no sé, da igual. Me siento solo, mis amigos están lejos o han fallecido, mi familia ya sabes. Me gusta comer, beber, bailotear si se tercia, charlar, disfrutar, a ser posible en grata compañía. ¿Qué hay de malo? No me propasaré contigo. ¡Jamás haría algo así! Creo haberte dado pruebas de ello.

―Está bien ─respondió Michelle un tanto confundida.

―Ven, siéntate en un sillón y escúchame. Y no pronuncies palabra hasta que haya terminado de hablar, ¿de acuerdo?

Michelle hizo lo que Samuel le decía, intrigada por la solemnidad del tono de sus palabras. La particular relación que habían iniciado hacía justo un mes estaba cada día más cerca de la que pudiera llevar una pareja de enamorados, o de buenos amigos en todo caso, pues el sexo continuaba ausente de la misma.

―Como te dije ya tengo una edad. Estoy lejos de ser un potentado pero carezco de problemas económicos, disfruto de una holgada posición y siento un ávido deseo de divertirme. Igual es cierto que con la edad nos volvemos más egoístas. No lo sé, tampoco me importa, pero los años que me quedan pienso vivirlos lo mejor posible. Mi hija no necesita mi dinero, tiene el futuro resuelto. Cásate conmigo. Aplazaré el viaje unos meses e iremos donde tú desees, a Londres, ¿no decías ayer que te gustaría conocer Londres?, a donde quieras. Y luego a Nueva York. Allí nos estableceremos, y cuando yo muera puedes regresar o ir donde te plazca, no tendrás problemas, te quedará una apreciable cantidad de dinero, como poco un cuarto de millón de francos. Podemos seguir durmiendo en habitaciones separadas, no quiero comprarte, no se trata de eso. ¿Qué respondes?

―Pero yo ya estoy casada ─fue lo único que acertó a decir Michelle, abrumada por la inesperada propuesta de Samuel.

―Ya lo sé, pero eso no es ningún impedimento. Si aceptas, mi abogado irá a ver a tu marido y te concederá el divorcio enseguida. Tranquila, que no será por la fuerza como le convenza, le ofrecerá una buena suma. Aceptará.

Michelle se echó a llorar.

_______

Imagen: “Portrait de Lucia” (1891). Jacques-Émile Blanche.

Anuncios

Un pensamiento en “Capítulo XXII.2. Tercera parte

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s